
Es uno de los cultivos más antiguos. El hombre descubrió muy temprano sus cualidades para dar aroma a los alimentos, calmar el dolor o incluso curar y perfumar los ambientes. Algunos las han dejado en el olvido debido a los adelantos en medicina pero , hoy en dÃa estamos regresando a ellas.
Su diversidad es muy grande, casi infinita, modificando las dosis y mezclas se puede siempre crear nuevos perfumes y sabores.
Crecen tanto entre hortalizas como entre plantas ornamentales, en masetas, balcones , espacios abiertos o junto a un seto.
Lo más importante a tener en cuenta para sus cuidados es que reciban la luz solar y estén bien protegidas. Para crear un jardincito de hierbas aromáticas con sus mezclas de perfumes atrayentes , éste debe estar al abrigo del viento.
Antiguamente, el perfume de las hierbas ubicadas en el jardÃn inducÃan al diálogo o a la meditación y a concentrarse en lo esencial.
TodavÃa se usan muchas de ellas en la homeopatÃa o en la aromaterapia, aquà van algunas de las virtudes que ellas pueden llegar a brindarte:
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Recurre a la OsteopatÃa: Si no es un trastorno serio puedes recurrir al osteópata, que alivia el estrés y los dolores que suelen acompañarlo. En la terapia que energiza los músculos el terapeuta enseña al paciente a contraer y relajar los diferentes músculos, y asà aprenda a reducir tensiones. En la osteopatÃa craneal se manipulan los huesos de la cabeza para relajar el cuerpo.
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Sean simples champiñones o la apreciada colmenilla, los hongos proporcionan grandes beneficios a nuestra salud:
Protegen contra el cáncer: ellas son ricas en fitoquÃmicos que ayudan a combatir enfermedades, y su consumo regular permite un riesgo menor de cáncer de mama en estudios con mujeres coreanas.
Proporciona nutrientes: un hongo mediano proporciona un 20 por ciento del consumo diario recomendado de selenio y un tercio de cobre, y tiene tanto potasio como un plátano medio. Conservan sus nutrientes aún después de ser fritos, o cocinados en microondas.
Ayudan a reducir calorÃas: Al sustituir la carne picada por setas en los canelones, lasaña o pasta, los adultos consumen cuatrocientas calorÃas menos por dÃa. Se calcula que con esa sustitución una vez por semana podrÃamos perder dos kilos y medio en un año. Para ello debes cocinarlas con muy poco aceite y utiliza el fuego lento, hasta que queden suaves y tiernas, especiales para el paladar.